miércoles, marzo 05, 2014

El 2014 me tomó desprevenido

Retomé el mundo de los blogs, estoy empezando otro en wordpress por consejo de un paciente profesor de informática. Pero la idea siempre la tuve ahí.

Bueno, no sé qué contar y "cuánto". Solo voy a decir que he pasado momentos muy difíciles, aprendí de varios errores y también evité algunos. He pasado de mi "zona de comfort" como muchos le dicen, yo directamente no le pongo nombre, simplemente le digo a eso "vivir", no creo que alguien pueda estar toda una vida bajo el mismo techo con el mismo trabajo y con la misma gente toda su vida (o sí).

Así es, me arriesgué y acá estoy, en la ruina aunque esperando el milagro.
Aunque el problema es primeramente económico, por ende mi vida es dependiente de un invento del ser humano para que vivamos sufriendo para conseguir un papelucho que de por sí no tiene valor más que el que le damos nosotros mismos.

Hay cosas más importantes, por ejemplo, el fútbol (acá saltó mi machismo a reclamar lo que es suyo, pero no lo tomen en serio, fue sarcasmo).

En una de estas noches solitarias recuerdo uno de los libros de Viktor Frankl sobre la logoterapia (de paso se los recomiendo: el hombre en busca del sentido), y llego a la pregunta ¿para qué sigo acá? con mis 29 años creo saber mi motivación primaria. Siempre he dicho que la vida en sí no tiene sentido (suena triste pero es así), que solamente tiene sentido si se lo damos, a eso le llamo "motivación". O sea, la vida no tiene sentido pero tiene motivación. Resumiendo.

Al no ser el dinero mi principal motivación para vivir (aunque lo necesitaría para ello) no me preocupa su escasez. Con solo tenerlo en su justa medida me alcanza.

Me gustaría escuchar si alguien ya se hizo la pregunta  ¿para qué sigo acá? 
Viktor la expresaba más duramente con un "¿por qué no te suicidas?" pero me quedaría sin lectores sanos mentalmente.








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